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viernes, 2 de diciembre de 2011


03 de septiembre de 2010

Itinerario: Khajuraho - Varanasi
 
07:00 am, ya estamos desayunando, una tortilla y té indio para empezar el día con energía, tenemos el tiempo justo para ver los templos y salir pitando hacia el aeropuerto.

Recordando un poco la historia, entre los siglos IX y XII mientras en Europa causaban escándalo los desnudos y era impensable hablar abiertamente de sexo,
en la India se estaban construyendo este conjunto de templos en los que el erotismo más explícito es el común denominador de todos ellos. Al margen de la temática su gran valor artístico hizo que fueran declarados Patrimonio de la Humanidad en 1986 y hoy en día es el mayor conjunto de templos hinduistas del país.
La construcción de estos templos duró aproximadamente 100 años y actualmente solo 22 de los 80 originales están en perfecto estado de conservación. El área en el que se encuentran ocupa 21 km2 y nos dirigimos directamente a la zona oeste, que alberga los templos más representativos.

El entorno resulta acogedor, jardines escrupulosamente cuidados, limpieza, orden, silencio, … parece que más que traspasar una valla hemos traspasado fronteras.
Simpáticas ardillas  corretean por los jardines, son muy juguetonas y se atreven incluso a comer de tu mano, sobre todo si les ofreces una galleta.


Durante el recorrido y a través de las escenas se puede contemplar la unión de lo divino y lo humano. El erotismo y la sensualidad es el camino hacia lo espiritual. Todo misticismo, espiritualidad, recogimiento, silencio….


Templo de Parsvanatha - Khajuraho -

...Hasta que oímos en un tono más bien elevado…. Carlos… esta noche te voy a hacer todas y cada una de las posturas de esta pared!!!!.... me hubiera gustado retratar la cara de la señora a la que educadamente saludé con un “buenos días” con la única intención de recordarle que puede que alguien más hable tu mismo idioma. La pobre mujer no sabía dónde meterse, el tal Carlos todavía debe estar escondido detrás de alguna columna y nosotros todavía estamos intentando imaginarnos esa lujuriosa noche con escena de zoofilia incluida….

Un guía de habla inglesa acompaña a una pareja de turistas, así que guardando las distancias, la visita guiada nos sale gratis. Hay que entrar descalzos en el interior de los templos y aunque están bastante limpios,  el olor a amoniaco de la orina de los murciélagos y demás pajarillos resulta desagradable. Hay que andar con mil ojos para no meter el pie en algún que otro charquito cortesía de los vigilantes perpetuos de los templos.


 El león y el príncipe - Templo de Visvanatha - Khajuraho -
Decidimos hacer un alto en la visita para beber una coca cola. Uno de los guías del complejo se sienta cerca de nosotros y nos cuenta que actualmente algunos de los templos están en proceso de restauración y que depende de los fondos del gobierno central al ser Patrimonio de la Humanidad. Desgraciadamente los templos de Orchha, dependen del gobierno local y de la profundidad de los bolsillos de los amigos de lo ajeno. Las ayudas son escasas y muchas de ellas no llegan a su destino. Es una pena y esperamos que algún día esta situación cambie.

Damos por finalizada la visita de esta maravilla arquitectónica, y de camino al hotel compramos algunos detalles de temática comprometida con nuestra única intención de ilustrar a algún amigo que otro cuando regresemos a España. Los vendedores ambulantes y en especial los de esta zona pueden llegar a resultar agobiantes y un tanto molestos, pero hay que pensar que ese puñado de rupias que el turista deja a cambio de alguna baratija, es la única forma de vida que tienen la gran mayoría. Si te recuerdas esto de vez en cuando y le añades unas dosis de paciencia, pasear por la calle puede hacerse más llevadero.

Trabajador de los jardines de los templos de Khajuraho
Son las 11:40, vamos bien de tiempo, nuestro tuc-tuc llega puntual y después de unos 15 minutos y 60IR llegamos al aeropuerto, o lo que más bien parece una maqueta de lo chiquitín que resulta.
Hemos llegado muy pronto, no hay apenas gente así que en solo 5 minutos facturamos nuestras mochilas. Hora de pasar el control de seguridad, y cuando decimos control es en el más estricto sentido de la palabra. Yo entro sin problemas, después de un intenso cacheo y de abrir hasta el último bolsillo de mi mochila. Le toca el turno a Luis… y empiezan los problemas. Detectan que hay un objeto metálico y no lo dejan pasar.  Le hacen abrir todos los bolsillos, desmontar todo el equipo de fotografía, le desmontan hasta los bolígrafos que llevamos. Luis empieza a sospechar que puede que sea la llave que utilizamos para el cierre de seguridad de nuestras mochilas, que ha olvidado facturar. Finalmente después de veinte minutos de intensas revisiones y de explicaciones sobre la dichosa llavecita, le dejan pasar y por fin podemos entrar en la sala de embarque.


Escenas de las calles de Khajuraho
Parece que no se han quedado muy convencidos y nada más sentarnos,  el personal del aeropuerto nos pide nuestros pasaportes. Tienen que comprobar datos, ... vamos que tienen que mirar si no somos personas potencialmente peligrosas. Después de unos minutos nos los devuelven con una amplia sonrisa, "todo está ok ", nos dicen, …. No teníamos ninguna duda, contestamos. La que se puede liar con una llave. Ahora podemos empezar ya a relajarnos, ….. durante 5 minutos ... el tiempo que les costó venir de nuevo para pedirnos  el resguardo de nuestro equipaje…. Y ahora qué demonios pasa???, que estrés de embarque!. La única explicación que nos dan es que tiene que chequear datos, otra vez???, por los cristales veo que cambian las etiquetas de identificación de nuestras mochilas…. Y después nos explican que habían cometido un error al facturar nuestro equipaje y nuestras mochilas se iban a otro destino!, y gracias al lío de la llave  lo habían detectado!, viva la seguridad, los controles y la profesionalidad del personal de los aeropuertos indios!!!. Cuanto tenemos que aprender de ellos. …



Calles de Varanasi
En 40 minutos llegamos a Varanasi. Nuestras mochilas llegan perfectas y por fin podemos empezar a relajarnos. Es hora de salir a buscar un taxi. La ciudad se encuentra a 32 Km y decidimos pagar un taxi de prepago ( 530INR, 7.5€). Nos montamos en el taxi y ... a discutir toca …. Pero no podemos tener 10 minutos tranquilos sin ningún sobresalto?. Ahora resulta que tenemos que pagar 40 rupias más para pagar el parking del taxi….  Perdon???. Ni en sueños, les comentamos que no vamos a soltar ni una rupia más y que volvemos al aeropuerto a pedir explicaciones porque contratar un taxi prepago significa precisamente eso, que ya has pagado por todo el servicio, que estamos cansados y hartos de pagar hasta por respirar…. Con todo el estrés que llevamos lo que nos faltaba!. Parece que nuestra reacción surte efecto y casualmente ha sido un malentendido y ya no tenemos que pagar nada. El impuesto revolucionario quedó derogado en ese mismo momento. Vamos que querían sacarse unas rupias extras...


Calles de Varanasi
El coche no tiene aire acondicionado, hace un calor asfixiante y  podemos masticar el polvo y la polución que entra por las ventanillas. Nuestra primera sensación fue de caos absoluto, mucho más que lo que hasta ahora habíamos visto, así que la idea de ciudad mística y espiritual se desvanece durante el trayecto hacia el hotel.

Hotel Ganges View - Varanasi -
Nos alojamos en el Hotel Ganges View, en Assi Ghat ( 46€ habitación doble con desayuno ). Los ghat son las zonas de acceso al río Ganges y el conductor nos indica que debemos realizar los últimos metros a pie porque no se puede acceder en coche. En unos minutos estamos frente a la puerta de entrada. Se encuentra en la misma orilla del Ganges y tiene buena pinta. Lo mejor de la ubicación, es sin duda la tranquilidad, parece como si el resto del mundo se hubiese esfumado, no se oye nada de ruido y por fin podemos empezar a sentir algo de paz. Respiramos al ver la habitación, pequeña pero muy limpia y acogedora, aunque también es la más cara. Es lo que tiene esta ciudad santa, que al ser parada obligada para los turistas, los precios se disparan.

Decidimos descansar media hora y nos lanzamos de nuevo a la calle, son las 16:00 h y no hemos comido nada. Nos dirigimos a la zona más céntrica, Godwalia y para ello elegimos un rickshaw.


Los rickshaws son una especie de triciclos adaptados para transportar personas y mercancías. Ya hemos comentado que es uno de los trabajos más duros, no por el trabajo en sí,  sino por las indignas condiciones en las que se realiza.

Los conductores son gente que vive en la más absoluta miseria, emigrantes de zonas rurales en busca de un futuro mejor. Para muchos su casa es su rickshaw y la mayoría sufren problemas de salud y desnutrición. El 95% no son propietarios de su rickshaw porque no tienen medios para poder pagarlo, por lo que se ven obligados a pagar un impuesto diario por el alquiler.  Están sometidos a una especie de mafia de explotación y deben pagar tasas abusivas para poder ganarse unas rupias que les permita sobrevivir. Por eso nuestra conciencia no nos permite usar la agresividad en el regateo que utilizamos en otras circunstancias, pero cada uno es muy libre de actuar como quiera.

Veinte minutos después, nos encontramos en medio de un mercado abarrotado de gente, caótico, sucio, agobiante, no andamos, más bien nos dejamos llevar por la marea de gente.

Llegamos por fin a las escaleras que bajan al río Ganges y de camino un espontáneo guía nos comenta que a las 19:00 comienza la ceremonia de oración hinduista a orillas del río y es una de las más famosas así que el ghat no tarda en llenarse de gente. No hemos comido nada todavía pero decidimos posponer este momento para coger un buen sitio y disfrutar de este rito junto a uno de los altares.

Comienza la música y las campanas anuncian que el atardecer está llegando. Una marea de gente se agolpa en las escaleras, menos mal que hemos podido sentarnos porque ya no cabe ni un alma, ...hasta las ratas acuden a la cita… y nadie se inmuta, ni la gente ni las ratas, así que entre ponerme a chillar como una loca o actuar con naturalidad, decido esta segunda opción, aunque os puedo asegurar que no fue nada fácil. Por el río llegan algunas barcas llenas de gente que quiere participar también de la ceremonia. 

El sol se esconde por el horizonte y el sonido de las caracolas anuncia el inicio del rito Aarti, un rito de culto al crepúsculo en honor a la diosa Ganga y al río más sagrado de todos los ríos.
Nuestro espontáneo guía intenta explicarnos en qué consiste esta celebración diaria. Solo sabe alguna palabra suelta en español, que mezcla con un pobre inglés que termina adornando en hindi cuando no sabe cómo seguir…. En definitiva,  imposible entender nada de nada, así que amablemente le digo que prefiero disfrutar del místico momento, recordandome que solo es cuestión de tiempo conocer sus verdaderas intenciones.  Luis a estas alturas ya ha conseguido un puesto privilegiado para hacer fotos, le han hecho un hueco amablemente junto al altar, mientras yo me quedo en medio de la multitud, acompañada de mi amigo el traductor simultáneo y viendo pasar algún roedor que otro.

Comienza el rito, se hace el silencio y del ambiente festivo pasamos a la devoción y a la oración. El agua y el fuego como protagonistas, sonidos de caracolas, campanillas, olores a sándalo e incienso,  crean pronto una atmósfera especial que engancha aunque no entiendas su significado. El ritual resulta muy dinámico y al final todos acabamos participando activamente.

Recomendamos que aquellos que visitéis India, y en especial Varanasi, asistáis a alguno de los muchos rituales que se realizan en los ghats a orillas del río Ganges al atardecer, porque merece la pena.
Son cerca de las 21:00, el traductor simultáneo sigue taladrándome la cabeza y nos invita a visitar la tienda de un amigo…..  Todavía no hemos comido así que decidimos que una comida-merienda-cena puede ser la mejor opción. Nuestro menú, una sopa de cebolla acompañada de naan y un plato que todavía estamos intentando saber que contenía, picante por supuesto.
Estamos bastante cansados, y decidimos coger un rickshaw para volver al hotel. Es ya tarde pero la ciudad parece que nunca duerme. No hay nada como sentir el polvo negro de la contaminación en tu cara, los bocinazos intensos y el ruido de motores viejos en tus oídos,  para relajarte antes de ir a dormir. Recomendamos hospedarse a orillas del Ganges, porque allí la ciudad sí parece que duerme y esos momentos de silencio son necesarios para recuperarse un poco. Estamos ya en la ciudad sagrada que más contrasta con nuestros principios y costumbres occidentales y que por lo tanto merece que le dediquemos más de un capítulo. Hasta pronto!

( Si quieres ver más fotos, visita también nuestra página web http://www.siuler.com/ )

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